XII

"...El doctor Mesiano metió un dedo en su vaso y haciéndolo girar con lentitud, revolvió el hielo. Ese gesto le recordó una anécdota de sus tiempos de estudiante. Estaban en una clase, en la facultad; un profesor llamado Berti exponía ante una especie de auditorio circular, con un pizarrón ajado a sus espaldas, y adelante el cuerpo de un muerto extendido boca abajo, sobre una mesa. El profesor Berti advirtió a los estudiantes: 'Un buen médico tiene que tener dos cualidades fundamentales: poder de resolución y poder de observación'. Dicho esto exclamó '¡Resolución!', y le introdujo al muerto un dedo en el agujero del culo. Con el dedo todavía adentro, levantó la vista y contempló a la clase. Luego extrajo el dedo, lo alzó, y después de alzarlo se lo metió en la boca y lo chupó con una inesperada fruición. Los estudiantes se esforzaron para no fruncir la cara ni gemir de asco. Un cuerpo era una cosa igual que las otras cosas. Terminada la breve operación, el profesor Berti eligió a uno de los estudiantes de las primeras filas: '¡Frenkel! ¡Pase al frente!'. Frenkel bajó los escalones del auditorio con alguna vacilación y se acercó al estrado. El profesor Berti le ordenó: 'Ahora haga lo mismo que hice yo'. Hubo un murmullo en la clase y el profesor pidió silencio. Frenkel miró a sus compañeros, esperando una ayuda imposible o tentado a abandonarlo todo. Por fin se decidió: se acercó al cuerpo que estaba sobre la mesa, se arremangó, y demudado le metió el dedo en el culo al muerto. Por un instante se detuvo y pareció pensar que dejar el dedo metido ahí adentro no era la peor alternativa, teniendo en cuenta lo que venía después. Pero en realidad ya no tenía escapatoria, y sólo quedaba terminar lo que había empezado con tanta dignidad como pudiese. Entonces sacó el dedo del culo del muerto, no quiso mirarlo, y  por no arrepentirse se apuró a metérselo en la boca y a darle una de esas chupadas profundas que sólo se dan a los buenos puros. Cuando concluyó, se sintió extrañamente satisfecho, y en el aula flotaba un aire raro en el  que se mezclaba la repulsión y la admiración.
 'Muy bien', dijo el profesor Berti. 'El alumno Frenkel ha demostrado un gran poder de resolución' Frenkel inclinó la cabeza con modestia aparente. 'Pero le ha faltado', agregó el profesor Berti, 'Poder de observación'. Y concluyó 'Yo había metido este dedo. Pero me había chupado este otro'..."