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XII

"...El doctor Mesiano metió un dedo en su vaso y haciéndolo girar con lentitud, revolvió el hielo. Ese gesto le recordó una anécdota de sus tiempos de estudiante. Estaban en una clase, en la facultad; un profesor llamado Berti exponía ante una especie de auditorio circular, con un pizarrón ajado a sus espaldas, y adelante el cuerpo de un muerto extendido boca abajo, sobre una mesa. El profesor Berti advirtió a los estudiantes: 'Un buen médico tiene que tener dos cualidades fundamentales: poder de resolución y poder de observación'. Dicho esto exclamó '¡Resolución!', y le introdujo al muerto un dedo en el agujero del culo. Con el dedo todavía adentro, levantó la vista y contempló a la clase. Luego extrajo el dedo, lo alzó, y después de alzarlo se lo metió en la boca y lo chupó con una inesperada fruición. Los estudiantes se esforzaron para no fruncir la cara ni gemir de asco. Un cuerpo era una cosa igual que las otras cosas. Terminada la breve operación, el profesor...